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Autora: Lourdes Denis Santana Visitar: Página principal
El Hotel Humboldt es uno de los edificios emblemáticos del paisaje de Caracas. Su atractivo particular reside en la torre cilíndrica que permite una excelente vista panorámica de la montaña El Ávila. El Hotel Humboldt y el Teleférico Caracas-Ávila-Litoral conforman un conjunto arquitectónico ubicado en la cumbre de la montaña El Ávila, a una altura de 2.105 metros sobre el nivel del mar. La obra data de mediados del siglo XX. La construcción civil estuvo a cargo de los ingenieros Gustavo Larrazábal, Oscar Urreiztieta y la compañía venezolana ENECA. El diseño original del Hotel y de la estación Ávila son del arquitecto Tomás José Sanabria, quien formó parte de la segunda generación de arquitectos venezolanos formados en el exterior e impulsores del estilo internacional en nuestro país. El paisajismo es responsabilidad de Roberto Burle Marx. El arquitecto Alejandro Pietri Pietri diseñó las estaciones de Maripérez y El Cojo (Macuto). El Hotel y el tramo de Macuto fueron construídos por la compañía venezolana Eneca, mientras que el sistema aéreo fue responsabilidad de la firma alemana Heckel, a través de su representante Georg Jablonski, y también de la compañía alemana Saarbrucken. El Hotel debe su nombre al geógrafo y naturalista alemán Alejandro Humboldt (1769-1859) quien recorrió las montañas de El Ávila y dejó escrito el testimonio de sus observaciones. Su arquitectura está compuesta por una torre circular de sesenta metros de altura que permite una vista de 360º. Posee catorce pisos donde se distribuyen setenta habitaciones (actualmente fuera de servicio) que ofrecen una espectacular vista de la ciudad de Caracas. El edificio está dotado de comedor, mirador y estructuras adosadas con áreas sociales: salones, estar, restaurant, dependencias administrativas, servicios y piscina cubierta. La fachada de cristal tiene como propósito ayudar al calentamiento del ambiente interior. El Teleférico fue construido durante el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez. Fue estrenado por el Ejecutivo el 11 de diciembre de 1955 e inaugurado el 14 de septiembre de ese año, aunque entró en servicio para el público el 19 de abril de 1956. Pérez Jiménez lo calificó como la "hostería de la cota 2000". El tramo El Ávila-El Cojo, en Macuto, empezó a operar en diciembre del mismo año. En 1957 el sistema fue entregado a la Gobernación del Distrito federal con la intención de incorporarlo al patrimonio turístico de la ciudad. El Teleférico recorre 1.200 metros desde la cumbre de El Ávila a Maripérez, en Caracas. En aquella época el sistema incluía también funiculares para el traslado desde la Fuente de Soda al Hotel Humboldt. En su época de auge, el Humboldt fue sede de eventos y de fiestas memorables. Durante un tiempo, el Hotel fue usado como Escuela de Hotelería, lo cual ocasionó el deterioro de las instalaciones. Permaneció cerrado por muchos años, siendo víctima del hurto y el salvajismo de inescrupulosos, así como del descuido de las autoridades. En lo alto del Ávila ha permanecido como un centinela silente que divisa el Mar Caribe, confiado en el valor de su monumental arquitectura y en la utilidad de sus encantadoras dependencias. La razón original de esta obra, emblema del modernismo en Venezuela, fue de tipo estratégico, de modo que permitiera la comunicación entre Caracas y el litoral, en caso de catástrofe en la Autopista Caracas-La Guaira, la cual se hallaba en plena construcción para aquel momento. En la práctica, el Teleférico se convirtió en sitio de recreación dominical. La subida por funiculares o "cabinas" representaba una aventura impresionante para turistas y visitantes. Los caraqueños disfrutaban del patinaje sobre hielo, piscina temperada, largavistas, paseos a caballo, compra de flores y frutas de Galipán, así como el frescor y la humedad de la montaña. El destino del Teleférico ha sido víctima del devenir político del país. La caída de Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958 ocasionó el descuido y abandono del mecanismo, con el consecuente cierre del mismo. El tramo El Ávila-El Cojo funcionó hasta 1977. En 1983, se experimentó con el contrato de un grupo de concesionarios. El sector Caracas-El Ávila fue reinaugurado por el gobernador del Distrito federal, Miguel Ángel Contreras Laguado, en febrero de 1986. La administración estaba a cargo del Centro Simón Bolívar. En esa ocasión, funcionó hasta agosto de 1988, cuando fue cerrado definitivamente al público. Esta vez, el experimento fue lamentable para esta obra arquitectónica pues fueron destrozados espacios vitales y alterarado el diseño original en diversas áreas. Otra institución como la Conahotu también tuvo participación en este proyecto. La complicidad, la incapacidad, la corrupción y la desidia institucional fueron factores que influyeron para que el Teleférico permaneciera cerrado durante más de diez años. Privatización del Hotel Humboldt y el Sistema Teleférico El 23 de marzo de 1998 el Fondo de Inversiones de Venezuela, conjuntamente con CORPOTURISMO, privatizó el Hotel Humboldt y el Sistema Teleférico Caracas-Litoral. El Estado Venezolano traspasó al Consorcio Inversora Turística Caracas, INVERTURCA (empresa conformada por el Consorcio Mezherane y el Fondo de Valores Inmobiliarios), la explotación del Sistema Teleférico y el Hotel Humboldt, a través de un contrato de concesión pública por treinta años. El contrato transfiere el derecho a explotar el Sistema Teleférico y el Hotel Humboldt, con todas las instalaciones conexas, incluyendo el desarrollo de servicios de turismo y esparcimiento relacionados con tal complejo. La empresa que resultó favorecida inició el proceso de reestructuración y rescate de las instalaciones bajo el concepto de conservar lo máximo posible los elementos ya existentes, cuyo valor histórico y arquitectónico es innegable.
La primera etapa de reestructuración del sistema Teleférico-Hotel Humboldt abarcó la ampliación del estacionamiento en Maripérez, construcción de un estacionamiento remoto detrás de la Hermandad Gallega, con servicio de traslado hasta la estación para abordar los funiculares, así como una red de 350 taxis que trabajan exclusivamente para el terminal del Teleférico. Adicionalmente, los usuarios disponen de cafetín, museo, cajeros automáticos, teléfonos públicos, baños, bebederos de agua, módulos de información, venta de souvenirs y de material fotográfico. El sistema compacto de funiculares, de la firma austríaca Doppelmayr, con experiencia mundial, cuenta con 87 cabinas, incluyendo 4 cabinas VIP, 2 cabinas de carga y una ambulancia lista para atender cualquier emergencia. Cada cabina, con ventanales de cristal, tiene capacidad para ocho personas. El recorrido hasta la cima tiene una duración aproximada de diez minutos, sin paradas, a una velocidad de 10 metros por segundo. Posee 23 torres, de 16 metros de altura cada una. Las edificaciones en la cumbre avileña incluyen pista de patinaje, casino, salas de juego, piscina, spa, restaurante de comida rápida, restaurante formal, parque infantil, caminerías, excursiones dirigidas, música en vivo. Este parque temático cuenta con un sistema totalmente computarizado, comparable con los más famosos del mundo. Otro atractivo lo constituye una plaza cerca del Hotel Humboldt, que sirve de altar para la bandera más alta del mundo en una montaña. El mástil de alumnio mide 30 metros de alto, y fue transportada por partes a bordo de helicóptero. Además, algunas de las viejas cabinas, de 12 metros cuadrados aproximadamente, están siendo utilizadas como kioscos, módulos de auxilio y venta de boletos. El otrora funicular presidencial es mostrado como parte de las atracciones. El responsable de la imagen del Hotel Humboldt durante esta etapa fue el arquitecto José Antonio Totom Sánchez. Su trabajo de rehabilitación se centró en las áreas sociales y las 70 habitaciones. Se planificó la reactivación del tramo del Teleférico Galipán-Macuto, dependiendo de las condiciones ambientales y turísticas del Estado Vargas; sin embargo esto quedó pendiente. Desde 2001 hasta 2007, el hotel y el teleférico conformaron una empresa privada que había sido dada en concesión durante 30 años a la compañía Inversora Turística Caracas, S.A. Tal empresa estuvo compuesta por el Consorcio Mezherane y el Fondo de Valores Inmobiliarios. Su objetivo fue reestructurar y rescatar las instalaciones de este complejo recreativo, basados en la conservación de los elementos ya existentes, cuyo valor histórico y arquitectónico forman parte del gentilicio caraqueño y venezolano. La empresa Inversora Turística Caracas, S.A. manifestó su disposición de mantener relaciones cordiales con los galipaneros. Entre sus proyectos figuraba la distribución de los floricultores en los alrededores de la estación. Sin embargo, el testimonio de algunos pobladores reflejó que no hubo total satisfacción con las acciones emprendidas por la compañía. En ocasiones, fueron ingratamente sorprendidos, por ejemplo, con el cierre de vías que tradicionalmente habían permanecido abiertas al público y a los moradores. Asimismo, el galipanero no recibió el suficiente apoyo para ofrecer su mercancía en las reconstruidas instalaciones. Los galipaneros exigieron el respeto de sus derechos como dueños o pisatarios de las tierras que habitan. Manifiestaron estar de acuerdo con la reactivación del Teleférico y del Hotel pues ello significa el potencial aumento de fuentes de trabajo, pero a la vez solicitaron no verse afectados en el uso de sus tierras y en el desarrollo de la comercialización de los frutos y las flores que cultivan. Solicitaron que los inversionistas respetasen su tradición y su historia. Por otra parte, los habitantes de Galipán manifestaron estar preocupados ante la afluencia indiscriminada y no planificada de turistas que generó la reapertura del Teleférico. Plantearon la conveniencia de una campaña de concientización para que los visitantes comprendan que deben respetar los sembradíos y terrenos privados de la comunidad. Nacionalización del Teleférico de Caracas y del Complejo "El Ávila" A partir de agosto 2007, el Teleférico y el Hotel Humboldt, junto con las instalaciones del complejo turístico, fueron nacionalizados por el gobierno venezolano.
Bibliografía
Campo, Ernesto (2001, Enero 21). Hotel Humboldt: Una estructura en búsqueda de rentabilidad. El Nacional, G1-G2.
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